Los expendedores de carne de res en el municipio explicaron que el incremento en los precios al consumidor obedece, principalmente, al aumento en el valor del ganado en pie y al incremento de los costos de funcionamiento de los establecimientos.
El comerciante Gustavo Giraldo señaló que hace algunos meses una novilla se compraba entre 7.400 y 7.500 pesos por kilogramo en pie, mientras que actualmente el precio oscila entre 8.000 y 8.200 pesos por kilogramo, lo que ha impactado directamente el valor final de la carne.
A este incremento, indicó, se suman los costos del sacrificio del ganado, el desposte, el pago de servicios públicos, impuestos y obligaciones laborales. Según explicó, los establecimientos deben asumir gastos como la Cámara de Comercio, el impuesto de Industria y Comercio y el servicio de energía, cuyo costo considera elevado. Además, aseguró que el salario de un empleado pasó de aproximadamente 1.600.000 pesos el año pasado a cerca de 2 millones de pesos, lo que también incrementa los costos de operación.
Giraldo manifestó que el alza no afecta únicamente a la carne de res, sino que también se refleja en otros sectores de la economía, como los restaurantes y el comercio de alimentos en general.
Precisó que los precios permanecieron estables durante varios meses y que el primer ajuste del año se realizó en enero, cuando la libra pasó de 12.000 a 13.000 pesos. Posteriormente, desde comienzos de julio, se presentó un nuevo incremento en algunos cortes.
Actualmente, la pierna, el lomo y la carne de brazo limpia, utilizada principalmente para asar, se comercializan a 14.000 pesos la libra. La falda tiene un precio de 12.000 pesos, el hueso se vende a 8.000 pesos, el callo a 10.000 pesos y la chunchulla a 8.000 pesos la libra.
En el municipio operan nueve expendedores de carne de res, quienes, según Giraldo, manejan precios similares acordados por la Asociación de Expendedores de Carne.
Frente al papel de la administración municipal, el comerciante afirmó que la Alcaldía no interviene en la fijación de los precios. Además, sostuvo que el cierre de la planta de beneficio animal del municipio obedeció a una decisión tomada por el entonces administrador, Reinel Rodríguez Tazama, y el alcalde Jair Díaz. Aseguró que el cierre no estuvo relacionado con problemas sanitarios ni con exigencias del Invima, sino con el argumento de que la planta no era rentable.
Finalmente, aclaró que los expendedores del municipio no compran carne a Cofema, sino que cada uno adquiere y sacrifica el ganado que requiere en plantas de beneficio autorizadas ubicadas en El Doncello.
