En la vereda La Cumbre, municipio de Sibundoy, departamento del Putumayo, tropas del Batallón de Infantería Liviana N.° 25, orgánico de la Vigésima Séptima Brigada, ubicaron e intervinieron un punto donde la actividad minera ilegal había transformado el entorno natural en un escenario de explotación ilícita.
En esta zona, donde la selva ha sido impactada por la intervención ilegal, se evidenció la presencia de maquinaria pesada y equipos utilizados de manera continua para la extracción de recursos minerales, afectando de forma directa el equilibrio ambiental.
La operación fue desarrollada con base en información de inteligencia militar y el apoyo del Equipo de Despeje y Eliminación de Artefactos Explosivos – EXDE DELTA del Batallón de Ingenieros de Combate N.° 27, así como la judicialización de la Policía Nacional, a través de la Dirección de Tránsito y Transporte – DITRA, lo que permitió la intervención de cuatro unidades de producción minera ilegal a cielo abierto, empleadas para la extracción ilícita de oro.
Durante el desarrollo de la maniobra fueron capturados en flagrancia cinco sujetos, quienes fueron puestas a disposición de la autoridad competente por el delito de explotación ilícita de yacimientos mineros. En el lugar, además, fue incautado material logístico compuesto por una excavadora, motores industriales, motobombas, una draga flotante, una planta eléctrica, una clasificadora y un arma de fuego, evidenciando la capacidad instalada para el sostenimiento de esta actividad ilegal.
De acuerdo con labores de investigación y seguimiento, la neutralización de estas estructuras por parte del Ejército Nacional tendrían la capacidad de producir aproximadamente ocho kilogramos de oro al mes, generando ingresos superiores a los mil quinientos millones de pesos, recursos que presuntamente eran destinados al fortalecimiento del grupo armado organizado residual Estructura Comandos de Frontera Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, con injerencia en el departamento del Putumayo.
El impacto de esta actividad no se limita al componente económico. La minería ilegal genera afectaciones significativas al medio ambiente, reflejadas en la deforestación, la remoción de suelos, la contaminación de fuentes hídricas y la alteración del paisaje, con tiempos de recuperación que podrían superar los 20 años.
Cada estructura intervenida y cada equipo neutralizado representan un avance en la lucha contra las economías ilícitas y una acción concreta en la protección de los recursos naturales.