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lunes 20 agosto 2018
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URT entrega predio de la antigua zona de distensión a víctima de las Farc

La última vez que Efraín vio los amaneceres del Caquetá, desde su predio, fue en el año 2012. El temor, el dolor y la incertidumbre lo obligaron a dejar sus tierras en las selvas de San Vicente del Caguán, centro de operaciones de las Farc y antigua zona de distensión.

No tuvo más opción que irse. Milicianos de la guerrilla asesinaron a su hijo menor y le dejaron una nota que decía: “Si no se van, les va a pasar lo mismo”. Según ellos, era colaborador del Ejército porque fue soldado profesional.

Efraín tiene 9 hijos a quienes la vida les cambio con el desplazamiento. Dejaron su tierra llevando solo el dolor que les generó un conflicto que no entienden y que los sometió a vivir en una casa de bareque, en unos potreros de la Alcaldía de Rivera (Huila).

“El alcalde nos dio permiso de vivir aquí. Nosotros vivíamos bien en la finca”, afirmó Efraín en la audiencia que lideró el juez segundo civil especializado en restitución de tierras del Circuito de Ibagué quien, al evaluar las pruebas presentadas por la Unidad de Restitución de Tierras (URT), y ante la crudeza y veracidad de los testimonios, no dudó en restablecer los derechos vulnerados a esta familia.

Después de 6 años de estar fuera de su finca, sin poder realizar lo que más le gusta, cultivar la tierra y cuidar sus gallinas, regresa con la fe intacta, con la esperanza de empezar de nuevo, dejando a un lado el dolor de la pérdida de un hijo, y con la ilusión de recorrer sus más de 44 hectáreas restituidas.

Desde Rivera, Huila, donde actualmente reside la familia Péncue, llegó Efraín junto a 3 de sus hijos para recibir de manera oficial el predio que dejaron abandonado. Con lágrimas en los ojos agradecieron el trabajo realizado por la URT. Así mismo, revivieron su confianza en el Estado. “El Gobierno Nacional nos está cumpliendo”, aseguró Fanny Péncue, hija de Efraín.

Al igual que Fanny, muchos caqueteños habían perdido su confianza en el Estado y en la Fuerza Pública. Sin embargo, gracias al proceso de paz, San Vicente del Caguán está reescribiendo su historia. El retorno de la primera familia restituida en Caquetá fue acompañado por la directora de la URT en Caquetá, Angélica Rodríguez Cely.

Tras recibir su predio, Efraín mira el panorama que rodea su finca, piensa en los planes agrícolas para El Diviso y, como el mismo lo dijo, se prepara para la siembra de plátano, yuca y caña, entre otros productos que serán de ahora en adelante el sustento para él y sus hijos. A partir de hoy, cosechará los frutos de la Paz en su tierra, con la seguridad de nunca más volver a salir de ella.